Gastrum | Las dietas altas en grasas influyen en el funcionamiento de nuestro cerebro
2392
post-template-default,single,single-post,postid-2392,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,footer_responsive_adv,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

Las dietas altas en grasas influyen en el funcionamiento de nuestro cerebro

Una dieta alta en grasas, según recientes estudios, no le permite al cerebro de una persona con problemas de sobrepeso u obesidad, reconocer en qué momento tiene hambre y necesita comer, y en qué momento sencillamente no necesita suplir dicha necesidad básica.

Es para todos habitual que el momento en que nuestro cerebro reconoce que es hora de comer, inmediatamente empezamos a sentir hambre y saciamos dicho requerimiento mediante la ingesta de alimentos a diversas horas del día. Una vez estamos satisfechos con lo que hemos comido y manifestamos sentirnos llenos, nuestro cerebro asimila que hasta ahí va la ingesta de alimentos, que es necesario parar. A esta actividad en específico de nuestro cerebro, se le llama decodificación de las señales de la “hormona del hambre” y la “hormona del gasto de energía”.

El problema con las dietas grasas, es que no le permiten al cerebro el reconocimiento de una necesidad de alimento que es básico, y esto se debe mayoritariamente a que no reconoce las señales de la llamada “hormona del gasto de energía”, es decir, la que motiva a dejar de comer y empezar a quemar calorías para lograr el equilibrio necesario para el funcionamiento general de nuestro organismo.

¿Cómo puede esto comprobarse con respecto a las dietas grasas y su incidencia directa en la ansiedad de comer que crea una persona con obesidad?

Para algunos investigadores, ocurre un proceso al metabolizar las grasas que frena el proceso o contacto del hipotálamo con la “hormona del gasto de energía”. De hecho, muchos de los estudios que se apoyan en esta teoría, son el producto de la prueba directa con ratones de laboratorio, arrojando que los que eran sometidos a las dietas grasas, no paraban de comer, acrecentando su apetito y dando como resultado la no percepción a las señales de la hormona que da aviso a dejar de comer.

Estos estudios se hacen necesarios, puesto que la obesidad día con día se convierte en una enfermedad altamente problemática, cuyas causas y consecuencias afectan directamente la salud y la vida de los pacientes,  con factores  que involucran a su propio cerebro y haciéndolos más propensos a desarrollar otra clase de enfermedades y deficiencias. Las dietas grasas son, en este sentido, altamente perjudiciales por lo que suponen, afectando el correcto recibimiento de las señales de hormonas que hacen parte del complejo y perfecto funcionar de nuestro cuerpo.

*Según estudio: Eating a high-fat diet may rapidly injure brain cells that control body weight,.Source:The Endocrine Society

No Comments

Post A Comment