Gastrum | Cerebro, insulina y obesidad
2306
post-template-default,single,single-post,postid-2306,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,footer_responsive_adv,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive
 

Cerebro, insulina y obesidad

Cerebro, insulina y obesidad

¿Por qué algunas personas adelgazan fácilmente con tan solo vigilar un poco la alimentación e incrementar algo la práctica de ejercicio y otros no? ¿Por qué algunas personas solo consiguen perder peso con la ayuda de técnicas como el balón ingerible, balón gástrico, método apollo etc…especialmente diseñadas para ello?. La respuesta podría estar según una nueva investigación en la sensibilidad y respuesta del cerebro a la insulina.

Si tu cerebro es sensible a la insulina, tenderás a perder peso más fácilmente, reducirás el exceso de grasa abdominal que no es saludable y es más probable que mantengas un peso saludable a largo plazo. Ésta es la conclusión de un trabajo del Centro Alemán de Investigación en Diabetes (DZD), publicado en la revista Nature Communications, que abre una vía completamente nueva en la lucha contra la adiposidad visceral.

El sitio en el que se acumulará la grasa y sobrepeso y la eficacia de una dieta para adelgazar depende principalmente de la sensibilidad del cerebro a la insulina, explica este estudio alemán. Por lo tanto, la pérdida de peso será más difícil para una persona cuyo cerebro responde solo ligeramente o nada a la insulina.

Los efectos de la adiposidad dependen del lugar donde se almacena la grasa.

  • Adiposidad visceral: si la grasa se acumula en el abdomen, la grasa visceral libera muchos neurotransmisores que afectan la presión arterial, influyen en la producción de insulina y pueden causar inflamación. Esto aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
    La grasa subcutánea que se acumula en glúteos, muslos y caderas no tiene efectos negativos para la salud.

 

  • La respuesta del cerebro a la insulina determina el tipo de gordura: no se sabe por qué el almacenamiento de grasa no siempre ocurre en el mismo lugar en todas las personas. Esta investigación sugieren que la respuesta del cerebro a la insulina podría desempeñar un papel importante: de hecho, los investigadores alemanes muestran que las personas con alta sensibilidad cerebral a la insulina se benefician mucho más de programas de pérdida de peso que impliquen dieta y ejercicio.

obesidad abdominalPero, ¿cómo afecta la sensibilidad a la insulina a la distribución de la grasa corporal y al peso a largo plazo? Los investigadores analizaron los datos de seguimiento de 15 participantes durante un período de 9 años, durante el cual se determinó la sensibilidad a la insulina en el cerebro mediante magnetoencefalografía antes del inicio de una programa de dieta + ejericio  de 24 meses. Este seguimiento muestra que la acción de la insulina en el cerebro determina no solo el peso corporal, sino también la distribución de la grasa en el cuerpo.

Respuesta y efectos duraderos: incluso años después de que terminase el programa de dieta + ejericio, estos participantes recuperaron solo una pequeña cantidad de grasa. En cambio, las personas con resistencia a la insulina cerebral experimentaron solo una pérdida de peso modesta y luego recuperaron rápidamente peso y “grasa visceral”.

La acción de la insulina en el hipotálamo es crucial para la regulación del metabolismo energético: el análisis de datos de una cohorte de 112 participantes muestra que aquellos con alta sensibilidad a la insulina en el hipotálamo producen poca grasa visceral. Por el contrario, la sensibilidad a la insulina no influye en la masa grasa subcutánea.

Así, este estudio revela un nuevo mecanismo clave que regula la distribución de grasa en los seres humanos. “La sensibilidad y la respuesta del cerebro determinan dónde se acumulará la grasa”, concluyen los investigadores. Estos resultados no están exentos de implicaciones porque la grasa visceral juega un papel en el desarrollo de la diabetes tipo 2, pero también aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer.

Investigadores alemanes ya están trabajando en el desarrollo de nuevas terapias que puedan inhibir la resistencia a la insulina en el cerebro y así tener un efecto beneficioso sobre la distribución de la grasa corporal.

Fuente: Nature Communications 5 de abril de 2020 DOI: 10.1038 / s41467-020-15686-y La sensibilidad a la insulina cerebral está relacionada con la adiposidad y la distribución de la grasa corporal.

No Comments

Post A Comment